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Vladímir Kumov, el ruso que hizo que Putin quisiera desfilar en bicicleta

En los 37 años de historia de la Federación Rusa, los ciclistas estuvieron ocultos hasta que Vladímir Kumov, creador de Let´s Bike It!, los sacó a la calle en inocentes desfiles estacionales.

Al primero, en los alrededores del Kremlin, llegaron 8 mil personas; al más reciente, en el invierno pasado, 40 mil.

No se habían visto anteriormente tales concentraciones espontáneas de ciclistas en Rusia, y el gobierno preocupado, quiere el control.

Vladimir Kumov
Vladímir Kumov, segundo de izquierda a derecha.

Fue así como el mismo Vladímir Putin quiso rodar con ellos…

Practica judo, anestesia osos polares, monta caballos y motocicletas.

El presidente ruso Vladímir Putin es un hombre de acción al que solo le faltaba dominar una bici…o mejor aún, al imparable y redituable movimiento ciclista ruso.

“¿Qué tal rodar entre los miles de ciclistas que se unen a los populares desfiles estacionales de la ONG Let´s Bike It!?”

La propuesta se la hicieron sus asesores en 2016.

Vladímir Kumov recibió la llamada en el cuartel general de la organización civil que él creó en busca de transformar las ciudades rusas a través de la bicicleta: Let’s Bike it

“Alguien de su equipo nos lo propuso. Buscaban eventos para mostrarlo a los medios. Quería andar en bici por Moscú y estaban sorprendidos, más bien preocupados, por la cantidad de gente que salía con nosotros.

Vladimir Kumov
Rodada durante el Moscú Bike Parade

“Me llamaron y me preguntaron si podría ser posible. Les dije sí, pero después no sé que pasó y eligieron otra cosa.

“Hubiera sido bastante complicado si él viene; trae mucha gente de seguridad y a la gente rusa no le gusta, no lo aceptan”, cuenta en una entrevista telefónica a Cletofilia.

Hace 8 años que el activista empezó a organizar los desfiles y desde hace cinco organiza también el Foro Internacional de Ciclismo Urbano y otros 47 eventos ( bicipaseos, desfiles, concursos de animación) en las principales ciudades rusas.

Además, su programa Al trabajo en Bici ha logrado implementarse en más de 30 regiones del país (hay 65 en toda Rusia), con 400 compañías y un millón de empleados registrados.

No obstante, Vladímir Kumov es cauteloso con sus logros. Aún le parecen pocos, a pesar de que por sus miles de seguidores enfrenta el embate del Ministerio del Transporte ruso, que primero llegó como patrocinador y ahora quiere el control del desfile ciclista en Moscú y de sus ganancias.

En entrevista telefónica, el activista habla de estas batallas, también de las peripecias para postular a Moscú como sede del Foro Mundial de la Bici y algo más.

Un viaje por Latinoamérica cambió su visión

Las cosas han cambiado mucho desde que el joven veinteañero Vladímir Kumov volvió a Moscú, procedente de un inspirador viaje ciclista por Latinoamérica.

En 2010, cuando recién comenzó el proyecto Let’s Bike It!, no había ciclistas rodando en las amplias calles moscovitas, pero sí mucha gente harta del lento y obsoleto transporte heredado de tiempos soviéticos y de los atascos.

Para sacarlos a la calle, Kumov hizo una película. Con unos amigos viajó en bicicleta desde San Petersburgo a Lisboa y fue tal el éxito que llegó a los cines de 100 ciudades rusas y otros de 15 países más.

Un sencillo pero amplio movimiento comenzó a inspirar a los rusos para desempolvar sus viejas velocipeds arrumbadas en sus balcones.

En Rusia si no cedes, no avanzas

Let´s Bike It! esperó dos años para tener los permisos del primer desfile de bicicletas en el centro de Moscú.

En Rusia la reunión de más de 10 personas en la calle debe tener permisos previos de la autoridad– y sus 8 mil asistentes fueron la primera gran sorpresa.

Luego llegaron los patrocinios de bancos y productos y la cosa se hizo en grande.

Para el primer desfile de invierno de 2015, más de 4 mil personas salieron a pedalear a 27 grados celcius bajo cero. Todo un logro, incluso en Rusia.

En el desfile de invierno de 2018, cuando los asistentes rebasaron los 30 mil, comenzaron los problemas.

“El gobierno no esperaba ver tantos ciclistas, no sabían que había tantos y se preocuparon, ahora más porque están tratando de quitarnos el desfile.

Ahora quieren organizarlo sin nosotros, así que estamos peleando muy fuerte en Moscú, porque para nosotros no es solamente un desfile; sino un evento que nos da mucho dinero para organizar otras cosas”.

Según el activista, los Ministerios de Cultura y el de Transportes se acercaron desde hace cuatro años para “colaborar”.  

Pero a partir del 2018 comenzaron a exigir exclusividades con patrocinadores y luego a intervenir presupuestalmente con donativos “para mejorarlo y actualizarlo”.

Por ejemplo con 5 millones de rublos para imprimir camisetas del evento VIP, globos de publicidad y para la grabación de videos, supuestamente virales, “porque los de Let´s Bike It! no eran interesantes”.

A dos semanas de iniciar el desfile, el Ministerio de Transporte ruso (Deptrans) exigió a Let´s Bike It! sacar a un banco patrocinador y cambiarlo por el oficial VTB Bank.

Además, se negó a cerrar las calles al tránsito vehicular, “con lo que el desfile en la calle de Novy Arbat, en pleno centro de la capital, se hizo con autos pasando a 80 km por hora, lo que dejó a muchos ciclistas insatisfechos”.

En un acto de magia política, los directivos del transporte aseguraron que “arreglarían” esos problemas con su “concepto mejorado” para los desfiles de 2019.

Es decir, “el problema se creó y luego se resolvió con éxito para elevar la imagen de Deptrans”, resume Kumov.

Con un simple “Comprendes que si no cedes, no podrás hacer nada en Moscú, ¿verdad?”, al activista le quedó claro el panorama.

El desfile en bici debe seguir siendo público

Sin embargo, acostumbrado a pensar en positivo como todo nuevo ruso, Kumov confía en poder mantener como público el desfile que lo nutre de recursos para todo lo demás.

“Confiamos en que el bici desfile moscovita tiene que seguir siendo ‘público’, no una fiesta sino una acción, una campaña que muestra la solicitud de infraestructura para bicicletas.

“Afirmamos que el objetivo del Departamento de Transporte es crear un entorno urbano seguro y cómodo que brinde espacio no solo para los automóviles, sino también para las personas que han elegido formas activas de movilidad.

“Su objetivo también es brindar apoyo a los organizadores de eventos culturales y deportivos y la seguridad de sus participantes, y no entretenerlos con conciertos a través del dinero de los contribuyentes”, concluye.

Rusia sobre ruedas

Hoy, la capital rusa cuenta con 200 kilómetros de ciclovías, la mayoría en parques y solo 90 km en las calles, pero un movimiento ciclista está comenzando a cambiar las prioridades.

La bicicleta, que ocupaba hasta 2014 el mismo lugar que los caballos y carretas, ahora tiene todo un apartado en el reglamento de tránsito y el sistema de bicicletas Velobike, registró el año pasado 4 millones de viajes, el doble que en 2017.

En otras ciudades rusas como San Petersburgo la infraestructura se construye lenta pero constantemente, pero aún es pronto para cantar victoria.

Moverse en bicicleta aún es incómodo y la ciudad ciclista ideal se avizora a décadas de distancia.

“No sé si podría pasar en Rusia pronto. Las ciudades rusas son bastantes grandes y cambiarlas es complicado.

“Hay muchas cosas que podemos emprender, pero los rusos siempre creen que puede construir su propia ruta y comete errores básicos”.

Ante las presiones del gobierno, Valdimir Kumov ya no piensa en actuar en una sola ciudad o país, sino en hacer cambios globales.

“Ahora viajo mucho por el mundo, doy charlas en inglés y español, fui a Calgary a hablar de nuestro existoso desfile de bicicletas.

“Iré en abril a Colombia a hablar de ciclismo en Rusia. Me estoy volviendo una persona que trata de hacer un cambio global.

“Nuestro congreso de ciclismo urbano se hará en Píter –como los rusos llaman a San Petersburgo- y el año que viene vamos a elegir otras ciudades.

“Estamos cansados de hacer cosas solo en Moscú, queremos hacer cosas más grandes”, anuncia Vladímir Kumov.

Entre esas cosas grandes está un concurso de animación, con el tema central sobre bicicletas, que este año recibió 500 trabajos de 21 países, y conseguir la sede rusa para Velocity 2022.

CLF: ¿Volverás a proponer sedes rusas para el Foro Mundial de la Bici?

Vladímir Kumov: “Yo estuve en tres foros, tenía muchas ganas de llevar el foro a Rusia, pero lo que pasa es que Latinoamérica está un poco renuente a perder el foro.

“No quieren que se vaya a otros países. En México perdimos dos votos contra tres. Para mi fue un triunfo porque se postularon también Madrid, Quito, Viena, Moscú y una de Brasil. Quedar en segundo lugar fue un buen resultado.

“El año pasado no fui y este no se si voy porque me parece que el Foro no es mundial sino de Latinoamérica. Para mi un foro mundial tiene que hablar dos o tres lenguas”.

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