Uso bicicleta por flojo

Cualquier persona que me haya citado antes de las 10:00 am podrá dar cuenta de lo difícil que me resulta levantarme temprano.

Sí, lo acepto, soy un flojo irredento; simplemente no puedo levantarme de la cama, me pesan las piernas y la cama se convierte en ese delicioso lugar, calientito y acolchonado del cual no quieres salir.

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Y estoy muy seguro de no ser el único que sufre del mismo placer.

Pero aquí es donde entra una más de las inacabables ventajas de usar la bicicleta para trasladarnos por la ciudad.

Después de hacer un mismo recorrido dos o tres veces, puedes saber exactamente cuánto tiempo haces con una diferencia mínima de tiempo… a menos que le “eches galleta” y llegues unos cuantos minutos antes.

Así, no importa mucho si el metro se va deteniendo, si un accidente vehicular está haciendo un cuello de botella espantoso o si una manifestación le da en la torre a la movilidad motorizada de la ciudad.

Incluso, puedes empezar a hacer cálculos para saber qué tan tarde te puedes despertar en las mañanas: la velocidad promedio en bicicleta (sin sudar y sin un gran esfuerzo) es de 15 kph, es decir, 4 minutos por kilómetro.

Con esto en mente, pensemos en un trayecto promedio en la Ciudad de México: 8 km. Es decir, 32 minutos de recorrido más otros 5 minutos (porque tenemos pésima suerte y nos tocan todos los semáforos en rojo).

Un total de 37 minutos. Entonces, ya sabemos que para llegar a las 10:00 am tenemos que salir máximo a las 9:30 am y pedalear un poco (o un mucho) más rápido para reducir esos 7 minutos… Incluso puedes hacer 2:30 minutos por kilómetro (menos de 30 kph) sin necesidad de ser Richard Carapaz.

Y, por ejemplo, en una Mobike viajarías a una velocidad promedio de 8 kph, casi 2 kph más rápido que ese lujoso auto deportivo estancado en alguno de los infinitos embotellamientos viales de la ciudad en hora pico… y lo más importante: siempre viajarías a la misma velocidad.

Y pues sí, prefiero tener más tiempo para rascarme la panza o hacer lo que se me dé la gana, antes de tirarlo por el retrete vial en trayectos insufribles. Ya me dio flojera seguir escribiendo. Hasta la próxima.

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