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sálvese quien pueda

Sálvese quien pueda

Desesperanzado y bajoneado. Si no fuera por todas las personas que a diario luchan, protestan, proponen y buscan una mejor ciudad para vivir, para trasladarnos y para disfrutar, hace ya unas semanas que hubiera dejado la bicicleta en espera de que el óxido la abrazara por completo.

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Cletofilia

10 años de Cletofilia

Hoy se cumplen 10 años de abrir nuestra página y redes sociales. De dar la primera pedalada de esta fascinante aventura de vida que se llama Cletofilia.

Hace 10 años tenía 26 años (ahora saben mi edad…), soltero y me trasladaba en motocicleta a mi trabajo.

Definitivamente era otro, la Ciudad de México era el Distrito Federal, y era otra. El país era otro, la movilidad era otra.

Yo sólo quería escribir sobre lo que estaban haciendo los grupos ciclistas. Había pasado poco tiempo del Primer Congreso Nacional de Ciclismo Urbano y me pareció que eso era señal de un gran movimiento que podría cambiar definitivamente a las ciudades.

Y no me equivoqué. 10 años antes ya había nacido Bicitekas y existen registros de otros movimientos en pro del uso de la bici como medio de transporte que fueron preparando el terreno.

Hace 10 años apenas se estaba gestando la Red Nacional de Ciclismo Urbano (BiciRed) y algunos de los grupos más activos comenzaron también a ver la luz, como Pueblo Bicicletero en Monterrey.

La bici se estaba sacudiendo la etiqueta de ser exclusiva de los oficios. Y en ese sacudir brotaban historias que alguien debía contar.

No los voy a marear con la historia detallada de cómo se fue formando un equipo que creció y luego se redujo, y luego volvió a crecer y ha continuado mutando al ritmo de la evolución de los medios.

Sólo quiero aprovechar este día para agradecer infinitamente a las casi 2 millones de personas que han entrado a leer las historias que aquí se comparten.

A los cientos de mujeres y hombres que ponen toda su energía para exigir ciudades más amables para que andar en bici no sea un deporte extremo, sino un derecho a la movilidad.

A todos los grupos ciclistas, tomadoras de decisión, empresas, tiendas, distribuidoras, socios y toda la gente que se ha cruzado en la joven historia de Cletofilia.

Y por último, quiero compartirles mis ganancias:

Gracias a Cletofilia he tenido amistades fabulosas y honestas, grandes fracasos económicos, excelentes recompensas monetarias, viajes, conocí a mi esposa, me llamaron para pésimas propuestas laborales y me contrataron en proyectos grandiosos.

Pasé de ser un corrector de estilo a editor, emprendedor, administrador, contador, repartidor, diseñador y mil usos.

Reconocí para lo que soy bueno y para lo que no. En fin, Cletofilia me ha dado vida los últimos 10 años.

Y por último sólo quiero decirles que, sin ustedes que están leyendo, nada valdría la pena. Las letras no tienen razón de ser sin ojos que las lean.

Gracias por darme 10 años de vida. Gracias por darle vida a CLETOFILIA.