los ciclistas también

¡Pero es que los ciclistas también..!

En la absurda guerra por la calle, propiciada por autoridades incapaces de regular el uso del espacio público a favor de la vida, la seguridad y un transporte sostenible, nunca faltan los reaccionarios que consideran una seria amenaza a su status quo el que haya otras modalidades de transporte con las que tenga que compartir avenidas, calles y, en algunos casos, hasta banquetas.

Entonces, cuando exigimos que se liberen ciclovías o banquetas, cuando exigimos que se haga respetar el reglamento de tránsito, cuando tomamos todo el carril… y sobre todo cuando nos asesinan o nos lesionan, nunca falta la persona que siente amenazado su modo de vida y sale a decir:

“Pero es que los ciclistas también… se pasan los semáforos, ruedan por banquetas y en sentido contrario, no se fijan…”, entre otras absurdas justificaciones.

Y sí, está mal y se debe erradicar con infraestructura y políticas públicas que promuevan la caminata y la bicicleta como modos de transporte seguros.

Pero es bastante irresponsable poner en el mismo nivel de responsabilidades a peatones, ciclistas y automovilistas; cuando un automovilista viola algún artículo del Reglamento de Tránsito, lo hace por comodidad; mientras que los ciclistas y peatones que violan algún artículo del mismo reglamento lo hacen por una mayor percepción de seguridad, aunque no sea correcta su percepción.

Veamos, por ejemplo:

Reglamento de tránsito de la Ciudad de México

Art. 5 Los peatones deben guiar su circulación bajo las siguientes reglas:
VI. Cruzar por las esquinas o cruces peatonales en las vías primarías y vías secundarias con más de dos carriles efectivos de circulación (…)

El peatón se posa en la esquina, esperando a que el semáforo detenga a los autos. El semáforo se pone en rojo pero los autos que ahora tienen el verde en la intersección giran para incorporarse a la avenida que el peatón quiere cruzar. Si el peatón espera a que le cedan el paso, jamás va a cruzar. Por eso decide cruzar más lejos dela esquina o correr.

VII. Utilizar los pasos peatonales a desnivel ubicados en vías de acceso controlado. En otras vías primarias no es obligatorio su uso si el paso a desnivel se encuentra a más de 30 metros del punto donde se realiza el cruce. Lo anterior, atendiendo a lo estipulado en la fracción VI del presente artículo.

La peatona llega al paso a desnivel, los autos que cruzan dejan espacio suficiente para cruzar (o no hay congestión vehicular o están detenidos). La peatona sabe que el paso a desnivel es sinónimo de inseguridad (y si me asaltan, me acosan, me violan, me secuestran, me matan…); la percepción de seguridad le indica que es mejor “torear”autos antes que exponerse a cruzar por un lugar desolado y muchas veces oscuro.

Art. 8 Los conductores de todo tipo de vehículos deben:
VIII. Indicar la dirección de su giro o cambio de carril, mediante luces direccionales

No encuentro justificación alguna para no utilizar las luces direccionales, más allá del conducir distraído o porque simplemente no les interesa… Las direccionales pueden salvar una vida al indicar que un auto dará vuelta, no sólo se lo indica al auto de atrás, también a ciclistas y peatones que estén cerca del auto.

XIV. Ascender o descender del vehículo sobre el carril contiguo a la acera (…)

Si nos estacionamos en doble fila es por comodidad; porque “es rápido y me tardaría más en ir a estacionar el auto”; no pensamos en que estamos obstruyendo un carril de circulación, provocando que otros automovilistas lleguen más tarde a su destino, o que ponemos en riesgo a ciclistas que tienen que tomar el siguiente carril para esquivarlos. Comodidad y egoísmo.

Art. 9 Los conductores de vehículos deberán respetar los límites de velocidad establecidos (…)

Nos es incómodo ir a 50 kph cuando la vía está vacía: “¿por qué ir tan lento si puedo ir a más de 100 kph?”. No pensamos en que, en una ciudad, interactuamos con mucha más gente con diferentes capacidades de movilidad; nuestro egoísmo y comodidad nos indican que “si puedo ir más rápido, no entiendo por qué no me dejan” o “manejar tan lento es aburridísimo”, bueno, es que manejar en la ciudad tampoco es una actividad recreativa.

Art 11 Se prohíbe a los conductores de todo tipo de vehículos:
I. Detener su vehículo invadiendo los cruces peatonales marcados en el pavimento, así como dentro de la intersección de vías.

Si un automovilista detiene su vehículo en el paso peatonal es porque (1) no quiso respetar la señal ámbar del semáforo; (2) no detuvo su auto antes de cruzar una intersección sin semáforo o (3) creyó que “sí pasaba” y por congestión se quedó estorbando. Otra vez, la comodidad y el egoísmo salen a relucir.

Normalmente, los ciclistas nos colocamos hasta el frente del cruce peatonal porque (1) los automovilistas no respetan las cajas de espera “moto-bici”, (2) al tener de “colchón” el paso peatonal, tenemos mayor seguridad al momento de arrancar, además de tener más distancia entre el auto y nuestra bici. Lo hacemos para sentirnos más seguros. No, no hay forma de sentirnos seguros estando frente a un auto a pocos centímetros de nosotros.

X. En las vías con carriles exclusivos de transporte público:
a) Circular sobre los carriles exclusivos para el transporte público

El automovilista que circula por estos carriles, lo hace para evitar el congestionamiento vehicular, para llegar más rápido.

El ciclista que circula por estos carriles (cuando no son compartidos) lo hace por percepción de seguridad: “es más fácil que vea que viene un autobús que, además, no pasa tan seguido y su ruta es en línea recta a tener que lidiar con cientos de autos que no sabes cuándo se van a detener, cuándo van a abrir una puerta, cuándo van a dar vuelta, cuándo les voy a caer gordo y me van a aventar su lata, cuándo me van a rebasar a centímetros de distancia, etc…”.

Esto no quiere decir que esté bien que usemos carriles exclusivos para el transporte público en bici. Sólo es poner en su justa dimensión la diferencia entre autos y vehículos no motorizados.

Art 19 Se prohíbe a los conductores de vehículos no motorizados:
I. Circular sobre las aceras y áreas reservadas al uso exclusivo de peatones

Cuando hay un auto estacionado en la banqueta, es por comodidad del usuario de dicho vehículo: no querer caminar más, no perder tiempo buscando estacionamiento… o cualquier otro pretexto.

Un ciclista sobre la banqueta lo hace porque no se siente seguro al rodar en la calle.

Y cómo se podría sentir seguro en una ciudad donde la autoridad sigue pensando que su prioridad es “dar vialidad” y no hacer que se respeten los espacios destinados y las normas establecidas para la convivencia entre todos los modos de transporte.

¿Con qué cara le decimos al ciclista banquetero que se baje de la acera cuando diario vemos cómo nos lesionan y nos matan sin que la autoridad haya hecho algo al respecto, hasta el momento…

Y así nos podemos seguir con todo el reglamento, pero el punto seguirá siendo el mismo; la comodidad que nos brinda un auto no significa que también la tenga que brindar toda la ciudad, pasando por encima de la seguridad de otros modos de transporte.

Incluso la ciudad debe ser más cómoda para quienes se mueven sin contaminar y sin ocupar tanto espacio que para quienes contaminan, ocupan demasiado espacio y, además, manejan un vehículo capaz de matar.

Dejemos la indolencia a un lado y volvamos a vernos como lo que somos: humanos.

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