el peatón

El peatón no debe pagar los platos rotos

Ya sabemos que, a veces, toman ese último pedacito de trayecto sobre la banqueta y que se van en sentido contrario un par de cuadras para evitar dar una vuelta gigantesca.

Sí, sabemos que no eres tú… pero tu primo, tu compañera de trabajo, tu jefe y el de recursos humanos que te cae mal sí que lo hacen y no estamos aquí para juzgarlos, pero sí para darles unos consejos.

El peatón

La verdad es que, el secreto para ser un(a) “ciclista urbano” es fluir. Y sigo sin encontrar el artículo en el Reglamento de Tránsito que nos diga “todo ciclista en la ciudad tiene el derecho a pedalear y ser plenamente feliz”.

Rodar por banquetas

Aceptémoslo, todas las personas que usamos la bici lo hemos hecho. Nos subimos a la banqueta para sortear un congestionamiento infernal, para evitar que nos pase encima un Metrobús o para recortar un poco de nuestro trayecto.

La verdad está muy chafa que vayamos tocando la campanita o chiflando a la gente para que se mueva de nuestro paso.

Se siente horrible que un auto te presione para que te quites de su camino, ¿verdad? Entonces no te desquites con las personas a pie.

Si el tráfico no se mueve para nada en una calle como Masasryk, sube a la banqueta y desmonta de la bici, caminar una cuadra no te hará daño y te apuesto que irás más rápido que todos esos autos que están sembrados en la hora pico.

Caminar un poco no hace daño

Durante casi un año me enfrenté al dilema de aventarme media cuadra (unos 50 m) en sentido contrario para llegar a la oficina o pedalear 1. 5 km para llegar en el sentido correcto de las calles.

El dilema se solucionó descendiendo de mi bici y caminando el último tramo.

La bici no deber ser un estorbo

Sí, sabemos que los autos invadiendo banquetas son un mayor problema que las bicis compartidas, pero no demos motivos de “polarización” y que la autoridad siga reduciendo, por decreto, el número de bicicletas en la calle.

Estaciona tu bicicleta en lugares que no estorben… Y honestamente, no es necsario dejarla en la puerta de tu casa, oficina o restaurante, puedes dejarla un poquito más lejos y caminar. Ni que fueras cochista, jeje. Todas las personas te lo agradeceremos.

Con un poquito de empatía, podemos convivir aún cuando rompamos algunas reglas y conozcamos el nivel de riesgo que nuestra acción representa para las otras personas.

Creemos que con un poco de nuestra parte la convivencia en las calles puede ser mejor, y quien sabe, quizás en un futuro el Artículo 1 de la Ley de Movilidad de la CDMX diga: “Se insta a toda persona que requiera trasladarse dentro de la Ciudad de México a disfrutar su trayecto tanto como aquellas que van pedaleando”.

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