mal ciclista

Oda al “mal ciclista”

La bicicleta es libertad, es poder largarme a donde se me dé la gana, como se me dé la gana y con quien me dé la gana.

Es no gastar en mi modo de transporte, evitarme el pinche tráfico de esta ciudad de locos, pero sobre todo el poder ver, percibir, sentir la ciudad.

Y sí que he “sentido” esta ciudad… sobre todo su asfalto. Me han arrollado dos veces y me he caído quién sabe cuántas, y lo que más me sigue doliendo es aquél pantalón nuevecito que quedó hecho girones por andar distraído observando árboles, pájaros, gente o yo qué sé.

Aquí celebramos el día de la bicicleta el 19 de abril como un grito de libertad y rebeldía, de dignidad y lucha por ciudades donde podamos viajar en bicicleta mientras vemos colores y transformaciones irreales.

Una ciudad donde disfrutar de ella no sea un volado de vida o muerte.

A estas alturas, usar la bicicleta en una ciudad mexicana es un acto de resistencia con alto contenido comunitario, social y ambiental.

Pero no somos las revolucionarias que México esperaba, ni mucho menos. Sólo queremos disfrutar de nuestras ciudades sin destruir lo que nos queda; queremos disfrutar de nuestras vidas sin afectar a otras personas.

Y quienes asumimos esta lucha deberíamos estar buscando transformar nuestras ciudades para poder viajar mientras viajamos en bicicleta sin morir en el intento, que a nadie le afecta que una persona vaya alucinando en el espacio público.

Y si le metemos la carga socioeconómica pues estamos de la chingada. Queremos ciclistas urbanos con bicicletas que tengan frenos de disco, 28 velocidades, luces de 95 lúmenes, cascos capaces de resistir el impacto de un auto, mallitas y jerseys de telas “inteligentes” “dry-fit”, GPS con botón de emergencia, guantes, rodilleras, coderas y todo aditamento extra que nos “haga rodar más seguras”.

Mejor construyamos ciudades para cletos, bicicleteros y biciclistas, para aquellos bicioficios que han encontrado en la nobleza del vehículo una forma de ganarse la vida.

Una ciudad donde la libertad reine y podamos rodar borrachas y felices. ¡A la mierda todo lo demás!

¡Feliz Día del viaje en bicicleta!

1 comentario
  1. David
    David says:

    La simpleza de rodar, disfrutando cada pedaleada, sabiendo con certeza que soy totalmente dueño de ese tiempo de traslado, sobre una bici de montaña, urbana, plegable, carretera, turismo o triciclo, con jeans, short, licras o de traje formal, con mochila, alforjas o caja, con sol, frío, lluvia o luna. Como sea pero rodando.
    Saludos

    Responder

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