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Los mandamientos del buen ciclista

Bueno, aceptémoslo, cada vez se oyen más la quejas por los ciclistas en contraflujo o los que no respetan las señales y el sentido de las calles o que arrollan peatones.

Los hemos visto venir, nos rebasan peligrosamente, hemos tenido encontronazos con ellos y –más veces de lo que queremos aceptar– en ciertas circunstancias no se puede evitar ser uno.

Los bípedos rodamos y también queremos llegar. Unos, igual que los automovilistas, absorben la neura que se respira en las calles y ruedan veloces y agresivos porque se sienten vulnerados.

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Pero hay otros ciclistas que son tímidos, titubean, circulan lento y no saben cómo controlar el carril.

Algunos, los más deseables, son cooperativos y no compiten, te cuidan si te ven circulando sin luces y fluyen con respeto por la ciudad. Esos son los buenos ciclistas.

En vista del progresivo aumento de birruedos en las calles parece que todos tendremos que pulir no sólo nuestras habilidades sino también nuestros modales.

¿Cómo lograrlo? Tras años de rodar y rodar por las calles de la urbe y de “negociar” el carril con otros más necios, aquí te dejamos estos mandamientos ciclistas.

Amarás al peatón como a ti mismo

No siempre se cruzan cuando deben o por donde deben, incluso les encanta convertir las ciclovías en paseos peatonales, pero ni modo, están en la punta de la pirámide de movilidad y hay que respetarlos.

El buen ciclista baja la velocidad, les timbra (decentemente y sin histeria) y les pide permiso.

Se estaciona detrás de la cebra y les sonríe mientras pasan. Incluso usaría su bici para ayudar a cruzar a un venerable anciano.

Si acaso tiene que usar la banqueta, desciende de su poderoso corcel y camina, no importa qué tan cerca vaya.

Cuando recupere la cadencia y fluya veloz por el carril derecho, el bípedo tal vez piense Todos somos peatones, ya es suficiente que el auto nos avasalle a todos como para hacerlo entre nosotros y se sentirá orgulloso de sí mismo.

Honrarás el carril derecho

Si bien hay cada vez más ciclovías y carriles confinados todavía no están del todo conectados.

El buen ciclista no se limita y fluye por el carril derecho de las calles como pez en el agua.

Sabe que tiene derecho a usar todo el carril si así lo considera necesario (art.17).

Controla el carril y solo se pega a la derecha del mismo si va a dar vuelta. Es capaz de voltear a ver a los que vienen detrás sin perder el equilibrio y si quiere cambiar de carril lo hace con la seguridad de tener el paso libre.

En las ciclovías, el buen ciclista siempre recuerda que hay otros que vienen detrás y se pega a la derecha para que los demás rebasen. Pronto, aguzando los sentidos, perfeccionará el sabio arte de rodar y compartir.

No tomarás el semáforo en vano

Sí, el Reglamento de Tránsito concede a los ciclistas preferencia de paso (art. 15-16) y estos pueden no detenerse (incluso con el rojo puesto) si en la otra calle no hay nadie que cruce, de lo contrario solo deberán bajar la velocidad y cruzar en cuanto se pueda.

Pero el buen ciclista no se confía. En cualquier momento podría salir un auto o una moto. Si pasa sin detenerse es porque ha valorado su vida y analizado la situación. ¡No lo haría en vano!

Con el tiempo desarrollará esas cualidades de vidente, necesarias para sobrevivir a cruces de alto tránsito, coladeras rotas, puertas de autos abiertas, cargadores de refrescos y hasta perros mordelones.

Santificarás las luces y harás fiestas

De día o de noche, el buen ciclista urbano se hace notar. Chifla, saca manos y hasta la lengua para avisar que girará o seguirá derecho.

Sin dejar de pedalear pide el paso señalando directo a los ojos del conductor que quiere cruzarse en su camino. Le dedica una graciosa sonrisa y adiós.

Está consciente de cuánto puede salvarle la vida una luz bien colocada para iluminar el camino de regreso a casa y pega estampita de San Dínamo en el cuadro de la bicla para que lo proteja y aconseje.

No volarás los espejos de tu prójimo

Circular entre los autos está permitido para los ciclistas de la ciudad solo cuando haya tránsito detenido y para colocarse en un mejor lugar  o en área de espera ciclista (art.19 f V).

Sin embargo, el buen amo del pedal ha logrado dominar sus miedos y con aplomo ataca el pequeño espacio que el egoísmo cochista les deja y sale sin un raspón o un espejo movido o quebrado.

No desearás el carril del Metrobús

Se ven vacíos y seguros, pero son una trampa mortal. Los carriles confinados del transporte público no atraen en lo absoluto al buen ciclista, que los evita como si fueran plaga bíblica.

No es el caso del carril del Trolebús, cuyos choferes ya  fueron a la biciescuela a ponerse en las ruedas de los ciclistas y ya no les echan lámina.

En cambio en los carriles compartidos con autobuses y micros, el precavido ciclista se mueve con cautela, a más de tres metros detrás de ellos, controlando por la izquierda para el rebase, como si fuera rodando entre grandes rinocerontes ciegos.

Los diveros Manuales de Ciclismo Urbano

Muchos grupos ciclistas han compilado y publicado sus propios manuales.

En 2013, Bicitekas contribuyó con su Manual del Ciclista Urbano, una guía completísima sobre todas la situaciones que enfrentas durante el pedaleo en la ciudad, con gráficos, artículos del Reglamento de Tránsito y hasta una Cartilla de los Derechos Ciclistas para que no desconozcas tus obligaciones y derechos al compartir la vía.

Puede considerarse como un verdadero curso de civismo sobre ruedas en línea y no está de más darle una leída, ya seas ciclista experto o un principiante que busca asesoría experta.

En años recientes, la organización México Previene publicó el Breve manual para ciclistas urbanos.

Breve y conciso, con gráficos coloridos y consejos prácticos para rodar con seguridad. Incluso hasta incluye un apartado de accidentes, donde te aconseja cómo actuar después de un encontronazo e incluye teléfonos para asesoría jurídica gratuita.

Por su parte, la Secretaría del Medio Ambiente sacó en 2017 su Guía Ciclista de la CDMX, Sí puedo rodar, una verdadera guía para principiantes que hace énfasis en compartir las calles y resume buenos consejos de tránsito, de uso de la infraestructura ciclista existente hasta ahora y de cultura ciclista, como rodadas y paseos.

Hasta incluye un diario para que también ruedes tu pluma, y consejos de mecánica.

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