Con audífonos y sin casco

Con audífonos y sin casco está bien

La calle se ha convertido en un espacio inseguro al que tienes que afrontar con todos tus sentidos despejados para que el depredador más grande no te robe la vida. 

Se han cometido una serie de errores que terminaron por hacer de la calle un lugar temeroso, donde salir a relajarse es impensable; mal visto.

Hay algunas cosas buenas que decir acerca de caminar… Por ejemplo, requiere más tiempo que cualquier otra forma de locomoción excepto reptar. En consecuencia, dilata el tiempo y prolonga la vida, que ya es de por sí demasiado corta para desperdiciarla con la velocidad… Caminar hace que el mundo sea mucho más grande y, por ello, más interesante. Uno tiene tiempo para observar los detalles.

Edward Paul Abey

Aquel pensamiento del estadounidense Edward Paul Abey (1927-1989) hoy queda muy lejano, y no precisamente por la década en la que vivimos, sino por la prisa con la que se han construido las ciudades. 

El fallido principio de sobreponer la velocidad a la seguridad, nos ha quitado el derecho a contemplar. A mirar sin miedo, a cruzar las calles sin acelerar el paso. A usar audífonos y dejar el casco para la montaña.

Hoy, salir a la calle desprotegido es mal visto, es juzgado: ¡eres un tonto, te van a matar!

Si te atropello es tu culpa

Desgraciadamente el año termina con amigos que murieron atropellados. Eso duele mucho. Pero duelen más las frases cargadas de odio, y el establecimiento de una realidad que no beneficia a nadie: la calle es un campo de guerra. 

Desde la óptica del conductor de automóvil, todos los demás deben ir atentos a lo que él haga. Es de tontos ir escuchando música si andas en bici o caminas, porque no escucharás cuando él venga y te toque el claxon o se te acerque a ti para que te quites. Si te atropella, no es culpa de él; es tuya. 

Si no traes casco, eres una persona imprudente que no valora la vida. Recuerda, la calle es un campo de guerra y nadie en su sano juicio saldría a la batalla sin un casco, por lo menos. 

Hay que darle la vuelta

Exigir que los ciclistas usen casco para transitar las ciudades es un pésimo principio que perpetúa la inseguridad. Lo he dicho otras veces, es tan absurdo como exigir que mujeres deban tomar clases de defensa personal, porque deberían saber que en la calle las van a acosar y atacar. 

Debemos recordar que la calle es el espacio más importante de la vida pública. Es el único espacio que es de todas y todos. Las calles sí son para jugar, sí son para salir a distraerse, escuchar música y contemplar. 

No debemos continuar privilegiando el valor de cambio por el valor de uso. La calle no es sólo para el que está trabajando y lleva prisa. Ni para el que va en automóvil (escuchando música a todo volumen sin que nadie lo juzgue de imprudente). 

Cambiemos el rumbo. La calle es el espacio donde se va a pie, se viaja en bici, se patina, se platica, se escucha música sin necesidad de ir rodeados de lámina. Donde ir con audífonos y sin casco está bien.

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