Choferes de Metrobús

Choferes de Metrobús a la biciescuela

Primero fueron los trolebuseros, luego los choferes de Cemex, este año toca su turno a los conductores del Metrobús.

La muerte de ciclistas por “hechos de tránsito” con unidades del transporte público se ha querido paliar con cursos de sensibilización a sus choferes. ¿Cómo son? ¿Funcionan?

El curso es de cuatro horas. Incluye parte teórica y la escalofriante parte práctica.

En la parte teórica se explican las paradas: cómo deben utilizarlas, por qué orillarse a la derecha para que los ciclistas rebasen por la izquierda, cómo deben frenar, los puntos ciegos del autobús y todo lo relativo a conducir a la defensiva y con suficiente espacio para el ciclista.

Metrobús
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Ahí todavía algunos de los participantes refunfuñan. En un salón de la Dirección Ciclista (ahora Movilidad Ciclista) del Bosque de Chapultepec se escuchan innumerables quejas sobre los condenados ciclistas:

“Es que se meten por todos lados”, “Es que no respetan las señales”, “Es que atropellan peatones”, “Es que rebasan por donde no”.

Luego sigue el curso práctico, el mismo que se ofrece en cada una de las 9 biciescuelas sabatinas de 9 a 2 de la tarde y en la masivas de verano.

Primero una capacitación sobre las partes de la bicicleta, el acomodamiento del sillín, el frenado y señalización básica.

Hay muchos en el grupo que tienen al menos 10 años sin usar la bici, otros se suben de vez en cuando “pero en el parque” o “para ir por las tortillas”.

Choferes del Metrobús, a rodar por la ciudad

La práctica consiste en un recorrido de cinco kilómetros por la ciudad.

Comienzan rodando en la Segunda Sección del Bosque, que tiene amplias ciclovías confinadas y el tráfico es pacificado. Ruedan hasta la salida a Chivatito y agarran el bajo puente de Chivatito y Arquímedes y se van todo Masaryk- Mariano Escobedo hasta Tiers.

Suben el puente que baja a Reforma y toman hacia la glorieta de la Diana Cazadora. De ahí regresan al Bosque y entonces sí, todos se bajan de la bicicleta transformados.


–”No pensé que fuera así”, “¡Híjoles los automovilistas son un peligro!”, “No me daba cuenta de cuánto podemos poner en peligro a los demás”.

Y es que circular entre los autos y los camiones (de hecho se lleva un Metrobús de prueba) te da otra perspectiva del peligro, de los tamaños y velocidades.

También te va aleccionando sobre la fauna nociva que circula con permiso para matar, como aquél que se da la vuelta como quiere, la que se va maquillando al volante, el que llama por dos celulares al mismo tiempo, el que viene tomando selfies.

Así se dan cuenta de todas las responsabilidades que implica conducir un autobús y se ponen en los zapatos del peatón y las ruedas del ciclista.

Cada sábado al menos 30 operadores (ya toda la plantilla de Tolebús completó el curso), algunos voluntarios como los choferes de Cemex (tras el atropellamiento y muerte de una ciclista) y hasta algunos microbuseros han recibido el curso.

De hecho ya casi terminarán de capacitar a todos los operadores del sistema M1 que tienen incorporados los racks de bicis.

Cuando el nuevo director de Metrobús, Roberto Capuano tuitea que ha empezado el año ordenando la capacitación de todos los choferes del Metrobús no hace más que cumplir con la añeja demanda urgente de la comunidad ciclista que cada semana llora muertos provocados por esa negativa metrobusera a compartir el carril, no se diga la calle.

Las muertes y atropellamientos del Metrobús

Según datos oficiales del C5, de 2005 a 2016 (es decir, a 11 años de creado el Metrobús) se registraron 662 choques y 1,140 heridos, 4 cada mes, 90 por ciento contra automovilistas particulares, de los 98 atropellamientos 13 fueron de ciclistas (2 murieron), 60 por ciento fueron por dar vuelta a la izquierda o invadir el carril.

Esta es la sexta ciudad más grande del mundo, con más de 24 millones de viajes diarios, 70 por ciento de los cuales se hace en transporte público.

¿Podrían estos cursos implementarse como política pública urbana a nivel nacional?

Es urgente pensarlo, sobre todo cuando hay  59 zonas metropolitanas en el país que están creciendo sin que sus actores entiendan que las vialidades son espacios públicos que se tienen que diseñar de manera inclusiva y compartir.

1 comentario
  1. Manuel
    Manuel says:

    Esa capacitación debe extenderse a todos los conductores del transporte público ( microbusetos, de taxis, repartidores en general etc.) como requisito indispensable para poderles dar la licencia de conducir pues solo poniéndose arriba de una bisicleta sabrán y sentirán en carne propia la vulnerabilidad de un ciclista en las calles de la CDMX.
    Para los conductores de autobuses particulares implicados en accidentes en contra de ciclistas, también deberían ser obligados a tomar el mismo curso

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