Columna de opinión de Juan Pablo Ramos, director de Cletofilia. Te va a doler, pero no la podrás dejar de leer.

Cletofilia

10 años de Cletofilia

Hoy se cumplen 10 años de abrir nuestra página y redes sociales. De dar la primera pedalada de esta fascinante aventura de vida que se llama Cletofilia.

Hace 10 años tenía 26 años (ahora saben mi edad…), soltero y me trasladaba en motocicleta a mi trabajo.

Definitivamente era otro, la Ciudad de México era el Distrito Federal, y era otra. El país era otro, la movilidad era otra.

Yo sólo quería escribir sobre lo que estaban haciendo los grupos ciclistas. Había pasado poco tiempo del Primer Congreso Nacional de Ciclismo Urbano y me pareció que eso era señal de un gran movimiento que podría cambiar definitivamente a las ciudades.

Y no me equivoqué. 10 años antes ya había nacido Bicitekas y existen registros de otros movimientos en pro del uso de la bici como medio de transporte que fueron preparando el terreno.

Hace 10 años apenas se estaba gestando la Red Nacional de Ciclismo Urbano (BiciRed) y algunos de los grupos más activos comenzaron también a ver la luz, como Pueblo Bicicletero en Monterrey.

La bici se estaba sacudiendo la etiqueta de ser exclusiva de los oficios. Y en ese sacudir brotaban historias que alguien debía contar.

No los voy a marear con la historia detallada de cómo se fue formando un equipo que creció y luego se redujo, y luego volvió a crecer y ha continuado mutando al ritmo de la evolución de los medios.

Sólo quiero aprovechar este día para agradecer infinitamente a las casi 2 millones de personas que han entrado a leer las historias que aquí se comparten.

A los cientos de mujeres y hombres que ponen toda su energía para exigir ciudades más amables para que andar en bici no sea un deporte extremo, sino un derecho a la movilidad.

A todos los grupos ciclistas, tomadoras de decisión, empresas, tiendas, distribuidoras, socios y toda la gente que se ha cruzado en la joven historia de Cletofilia.

Y por último, quiero compartirles mis ganancias:

Gracias a Cletofilia he tenido amistades fabulosas y honestas, grandes fracasos económicos, excelentes recompensas monetarias, viajes, conocí a mi esposa, me llamaron para pésimas propuestas laborales y me contrataron en proyectos grandiosos.

Pasé de ser un corrector de estilo a editor, emprendedor, administrador, contador, repartidor, diseñador y mil usos.

Reconocí para lo que soy bueno y para lo que no. En fin, Cletofilia me ha dado vida los últimos 10 años.

Y por último sólo quiero decirles que, sin ustedes que están leyendo, nada valdría la pena. Las letras no tienen razón de ser sin ojos que las lean.

Gracias por darme 10 años de vida. Gracias por darle vida a CLETOFILIA.

bici es un estilo de vida

¿Andar en bici es un estilo de vida?

Cuando creé CLETOFILIA hace casi 10 años, tenía en mente comunicar las actividades que estaban realizando diferentes grupos ciclistas. Compartir sus exigencias. No pasó mucho tiempo para darme cuenta que detrás de cada ciclista había algo más, así me di cuenta que la bici es un estilo de vida.

“Estilo de vida”. Eso suena a revista de vanidades. A tomar matcha con leche de almendras orgánicas o ponerse cera en la barba. Y sí, eso puede ser parte de un estilo de vida. De hecho el matcha sabe muy bien…

¿Pero la bicicleta es un estilo de vida? ¿En serio?

¿Por qué un medio de transporte podría cambiar tu forma de vivir? Creo que esa pregunta nos puede indicar el norte para llegar a la respuesta.

Cuando llegué a esta ciudad, hace 12 años, tenía que hacer un recorrido diario de 13 kilómetros. Trabajaba en la infame Santa Fe (perdón a quienes viven ahí), ¡y me iba en carro!

Todas las mañanas despertaba a las 6, desayunaba y salía a más tardar a las 7:30 am para poder llegar a las 9. Una hora y media para recorrer 13 kilómetros.

Nací en una ciudad en la que si manejas por una hora y media te sales de ella. Me parecía inconcebible lo que estaba sufriendo para ir, pero sobre todo para regresar a mi departamento.

Todas las noches volvía destruido, de malas. No tenía tiempo para hacer ejercicio, ni energía suficiente para hacer algo más después de ese tedioso camino en automóvil.

Mi estilo de vida era despertar, desayunar, trabajar y manejar de regreso para repetir lo de la mañana siguiente.

Adiós auto, hola bici

Para dejar el auto, primero dejé aquel trabajo, y a Santa Fe. Además de la distancia hubo otras razones que me motivaron a dejarlo.

Mi vida comenzó a cambiar sustancialmente. Primero vendí el carro y me compré una moto. Luego vendí la moto y me compré una bici de montaña. Luego restauré mi anterior bici de montaña y la hice “urbana”.

Y ahí comenzó el verdadero cambio en mi estilo de vida. Llegaba temprano a las citas, demasiado, antes de que fuera la hora. Así que me di cuenta que podía aprovechar el tiempo para hacer ejercicio antes de desayunar

Siempre me ha gustado el café, y prepararlo en casa se convirtió en una afición. Compraba café molido, luego en grano, por supuesto me hice de un molino, vi recetas en YouTube, conocí que existen diversos métodos de extracción…

Así que ya no era sólo hacer ejercicio por las mañanas y moverme en bici. También era una personas que desayunaba con tranquilidad, se preparaba su café y salía en bicicleta a la oficina

La secta de la bici

No es obligación convertirte en un ser súper sociable por el hecho de moverte en bici. O que tengas que ir a los paseos nocturnos tapizado de luces y gritar consignas.

Pero voy a ser muy honesto. Cuando llegas a una reunión y te encuentras a alguien más enganchando su bici a un poste, o con el pantalón recogido para no enunciarlo con la cadena… es inevitable establecer una conexión.

No se trata de una secta, en la que si no te mueves en bici no puedas formar parte de ella. Es simplemente que moverse en bici es altamente contagioso.

Haz la prueba. Si llegas en bici a una oficina, no pasarán más de tres días para que alguien te empiece a hacer preguntas. ¿Oye, llegaste en bici? ¿Y no es peligroso? ¿No sudas? ¿No te da miedo?

bici es un estilo de vida

Preguntas que en verdad vienen cargadas de anhelo: Oye, me quiero venir a la oficina en bici. ¿No es peligroso, verdad? Si me vengo tranquilo no debería sudar. ¿Miedo, yo?

Y pum, una semana después te apuesto que tu bici no es la única escondida en algún lugar del enorme estacionamiento para autos.

Cuando sean tres, serán vistas como “las que vienen en bici”. Y luego esas tres personas se preguntarán ¿y si pedimos un bisiestacionamiento? Y cuando ya esté instalado se sumarán dos más…

La cletofilia es contagiosa, y no hay cura.

Qué haces con tu vida

Moverte en bicicleta no se trata de qué bicicleta traes. Se trata de qué tipo de vida te permite tener.

¿Desayunar con la familia o “desayunar” mientras conduces tu auto? ¿Regresar a casa para platicar con tu pareja o hacer tiempo en la oficina para que no te agarre el tráfico? ¿Correr por las mañanas o salir a las 6 am para encontrar estacionamiento para tu auto?

El estilo de tu vida lo construyes con tus hábitos, y moverte en bici es uno que, les juro, desencadena una montaña de nuevos hábitos y una gran calidad de vida.