Bicimensajeros

Bici repartidores: los esclavos de sí mismos

Recientes conteos ciclistas arrojan un aumento significativo en el uso de las bicis públicas, sin anclaje y patines para labores de mensajería en la ciudad de México, ¿ha comenzado la “uberización” de este tradicional oficio urbano?

Los llaman ‘trabajadores fantasma‘ porque están convencidos de que son “su propio jefe” y que son dueños de su tiempo, aunque en realidad son los socios manipulables de una plataforma digital que los atrapa en un sistema de bonos y recompensas, los hace responsables de todos los riesgos del negocio y les comparte muy pocas ganancias.

Se dicen “socios”; “rappitenderos” que hacen todo tipo de “rappifavores”; “shopers” que llevarán “el súper a tu casa”, riders que entregan en media hora.

Sus antecesores pasaron desapercibidos durante todo el siglo XX haciendo las entregas del correo, del mercado, de panaderías, tintorerías, carnicerías y tiendas diversas.

Ocupaban, si acaso, un pintoresco lugar entre los bicioficios de la capital hasta que con la entrada de la española SinDelantal en México en 2012, la colombiana Rappi (2016), la chilena de compras a domicilio Corner Shop (2015) y californiana UberEats (2017) irrumpieron en las calles.

Ahora se notan por sus fluorescentes cajas gigantes, negras, verdes o naranjas. Por los grupos que forman afuera de los restaurantes y en parques y camellones donde se reúnen a pasar las “horas muertas”, como llaman al tiempo que esperan entre pedidos.

Espejismo de milusos digitales

Todo un espejismo de independencia para millones de milusos digitales, perfeccionado con estrategias de evaluación psicológica sacadas de los videojuegos, como ventiló el New York Times.

También en el saldo rojo anual. Tan solo en la última semana de noviembre pasado dos repartidores de las plataformas más populares perdieron la vida atropellados en las calles de la ciudad, lo que generó protestas en Polanco frente a oficinas de Rappi y rodadas frente a la SSP en donde se exigió hacer cumplir el reglamento de tránsito y despedir a los jefes policíacos.

Pero no se anunció ninguna demanda laboral contra las plataformas que los emplean pese a quejas por distancias mal pagadas, deudas fantasma y reembolsos no aplicados.

Bicimensajeros sin bicicleta

Según mediciones de este año de Céntrico, el 17 por ciento de las bicis y scooters de la ciudad se usan en mensajería en la Benito Juárez, en tanto que las bicis de trabajo (que tradicionalmente se usaban en esos menesteres) se mantienen en una constante debacle de entre el 8 y el 10 por ciento.

Foto: Franklin Heijnen (CC BY -SA 2.0)

“Con las bicis de trabajo al mismo nivel (oscilando entre 8 y 9 por ciento en el aforo de la calle) y el crecimiento de los mensajeros (de 11 a 17 por ciento) en un momento van a desaparecer los bicioficios, no vas a verlos más”, dice Xavier Treviño, director de Céntrico, del otro lado de la bocina.

En su Recuento de 2018 de scooters y bicis en la Benito Juárez –un conteo aleatorio por toda la alcaldía sobre el movimiento de ciclistas en bicicletas propias, bicis compartidas y patines– se observa cómo las nuevas plataformas de bicis y patines compartidos sin anclaje lograron quitar dos por ciento de usuarios a Ecobici y no solo eso: El mayor crecimiento lo registraron los mensajeros, que ahora son un 10 por ciento más, un segmento que “creció por sí solo”.

Y no es el único estudio que lo consigna. La muestra de Céntrico devela apenas un aspecto de la mutación que está sufriendo la repartición en bicicleta en las calles. Se sabe que el distrito clave para medir viajes y aforos es el circuito Roma-Condesa-Polanco, donde están los trabajos y los viajes destino. Ahí una antropóloga lleva ya tiempo abriendo campo.

El uso y abuso de la bicicleta

En su tesis  El uso y abuso de la Bicicleta. Problemas de salud física en ciclistas repartidores del centro de la Ciudad de México, Pilar Mendoza registra los movimientos cotidianos, rutas y síntomas físicos de una población de 229 ciclistas repartidores.

Con una muestra de 189 ciclistas –3 por ciento de plataformas, 6 por ciento de tradicionales y 1 por ciento de bicimensajeros–  sus hallazgos anticipan el advenimiento de un nuevo problema de salud pública y ocupacional.

Según sus datos asistimos a un fenómeno en pleno desarrollo: el aumento progresivo del ciclismo urbano para fines de mensajería. “Un oficio que ya existía desde los años 60 en la ciudad, solo que ahora llama la atención a tal grado que la mayoría de las personas ya hablan de ‘ciclistas repartidores’, lo que no se había visto antes”.

¿Son los tamaleros, afiladores, panaderos y repartidores del mercado los últimos que veremos en las calles de la ciudad? ¿Están estos verdaderos trabajadores fantasma de la logística comercial de la CDMX a punto de desaparecer para dejar su sitio a otros más invisibles que ellos?

El falso tiempo libre

“No solamente tengo a chicos de plataformas como UberEats, Rappi, Corner Shop, también hay una población muy amplia de repartidores de mercado y también tengo a los  bicimensajeros, que son los menos pero sí están en el grupo”, dice la antropóloga y ciclista Pilar Mendoza.

Para titularse en la carrera de fisioterapeuta, Mendoza se propuso indagar quién, cómo y para qué se usa la bicicleta en la CDMX para encontrar soluciones de rehabilitación y prevención de las principales lesiones producto de trabajar con este vehículo.

Con el 90 por ciento de sus encuestados ubicados en la alcaldía Cuauhtémoc y otros tantos en los alrededores de las alcaldías Miguel Hidalgo y Benito Juárez y las colonias Guerrero y Juárez, la investigadora descubrió no solo las rutas antiguas de repartición que conservan los tradicionales repartidores mercado, sino también los nuevos puntos de reunión los ciclistas de plataformas.

“Ellos andan más en la zona de Polanco y se quedan en la Miguel Hidalgo. En la Juárez o la Roma-Condesa hay mucha población de rappitenderos, Ubereats y otras plataformas.

En cambio, los bicimensajeros tienen recorridos más irregulares, de 3 kilómetros en adelante, y se concentran en la Zona Rosa, el Centro o la colonia Juárez. Toda la logística de la repartición en la ciudad varía según como armen rutas o el tamaño de la carga o lo voluminoso de ella, y de qué tan rápido vayan, que vías utilicen y hasta qué bici utilicen”, revela.

Repartidores: generalmente llevan pedidos de los mercados a las casas o restaurantes. También trabajaban exclusivamente para algunos restaurantes.
Bicimensajeros: Hacen envíos de paquetes y documentos entre particulares, hacia oficinas y algunas veces reparten alimentos.
Rappitenderos: Trabajan para la plataforma Rappi, llevan comida o hacen mandados a particulares a través de una app. Lo mismo pasa con Ubereats, pero en esta app sólo reparten comida.

Investigación reveladora y dolorosa

Pilar escogió esta población de estudio “porque usan la bici cotidianamente, llevan cierta carga y además tienen estas condiciones de trabajo precarias”, justifica. Hace apenas un mes que  las malas noticias tanto de peatones atropellados o ciclistas víctimas de los problemas de educación vial le recordaron la dolorosa actualidad de su investigación.

Aún tiene varias conclusiones en construcción sobre si funciona o no eso de la economía colaborativa.  Escuchó ciertas expresiones de disgusto y quejas entre los informantes por las formas de pago o si tienen que andar en la lluvia para conseguir un cierto bono.

“Es una cuestión de estos tiempos en que todo es a raíz de la comodidad, los lujos, tener tu comida en el menor tiempo posible sin importar quién y cómo la lleve, sino que llegue”.

A pesar de que son parte de este sistema de logística de la ciudad, no hay un apropiado sistema de salud para el ciclista repartidor. Y aunque algunas personas de bicimensajería le han comentado que buscan tener un tipo de fondo en caso de accidentes, “no es la regla. Lo normal es que por su cuenta corren los gastos de cualquier accidente”.

Como fisioterapeuta no le interesó tanto lo traumático (los accidentes, contusiones, golpes por caída, luxaciones de hombro o la fractura de clavícula por atropellamiento, que es los más frecuente dentro del ciclismo deportivo y urbano) sino “lo que sí puede prevenir el ciclista”, como son todas las lesiones ocasionadas por mala postura del uso diario de la bici.

Entre sus hallazgos está “el desconocimiento de lo importante que es la configuración o bike fitting: ajustar bien el sillín o elegir una bici a la medida”.

Los bicitrabajadores se están lesionando por cosas que podrían ser prevenidas con la salud ocupacional. ¿Podría esto influir a corto plazo en las prestaciones que estas empresas otorguen a sus repartidores o en los seguros de cobertura a ciclistas? Tal vez sólo influya en políticas públicas de la salud. Pero no hay buenas noticias.

¡Tú eliges!

Otra antropóloga, la profesora asociada del Departamento de medios, cultura y comunicación de la Universidad de Nueva York, Natasha Schüll, ha profundizado en el looplúdico que genera la adicción a las máquinas tragamonedas.

Como si estuvieran dentro de un gran Pin Ball, inmersos en un circuito de recompensas aleatorias para seguir y seguir jugando, los repartidores en bicicleta aún tienen que resistir al cocowash de los empleos del siglo XXI.

Ud. es un proveedor autónomo por tanto no un empleado ni un trabajador como se define en cualquier legislación laboral“.

Así reza el contrato de cualquiera de las apps más disruptivas del mercado, pero no es mera cuestión de lenguaje.

Los proveedores autónomos ganan “honorarios” en vez de sueldo. No empiezan su turno “hacen loggin”.

A través de su celular reciben pedidos, encargos o favores en tal precariedad laboral que hasta deben comprar a la empresa sus propias cajas o bolsas, una “inversión” que aseguran se recupera con creces.

No hay garantías de pedidos por hora o volumen de trabajo mínimo, ni seguro por accidentes laborales, hay que asumir tus propios impuestos y los gastos de transportación de tu vehículo.

Es un modelo de negocio basado en la “cooperación”: uno “colabora” con la app que se lleva el 30 por ciento de la comisión, con el restaurante que tendrá el servicio de entrega gratis y con el cliente, que delega en otros el costo de administrar su tiempo.

Así, el repartidor queda atrapado en un circuito de estímulos y recompensas para hacer que “trabaje sobre demanda”.

Un milusos esclavo del tiempo, obligado a tomar turnos sábados y domingos, a hacer cambios de horarios y zonas como forma de castigo o penalización, a tomar los pedidos en breve so pena de “ser desconectado”.

Es un empleo que te permitirá seguir con otras actividades de subempleo, incluso así lo anuncian, entonces ¿cuál es su atractivo? Te lo ponemos con peras y manzanitas.

UberEats. Puedes probar, tú decides horas.

Qué necesitas: Bajar app, crear cuenta como socio en Uber, registrarse, llenar formulario, opciones de vehículo, foto, identificación. En 72 horas o menos recibes correo de Uber con pasos a seguir, examen sencillo en línea.

Ofrece: 15-200 pesos por cada tres horas de trabajo. Comisión por entrega 40 pesos, Tarifa recogida 14. 3 pesos, por entrega 4.3 pesos, distancia por km 5.7 pesos. Entrega entre media y una hora. Uber se queda con 35 por ciento. A raíz de protestas ya otorgan seguro de cobertura a sus repartidores.

Ganancia mínima: 13 pesos por pedido, domingos 1.5 más por cada pedido, es decir si cobra 20 pesos, en domingo cobrará 21.5 pesos.

Número de viajes por mes: de 25 a 49 ganas de 250 a 450 pesos al mes, de 50 a 74 viajes ganas 650 a 1,120 pesos, de 75 a 99 viajes 1,150 a 1750 pesos, de 100 a 124 viajes 1,800 a 2,600 y de 125 a más viajes 2,600 a 3,800 pesos.

Bonos: 170 viajes, bono de 5000 pesos. Por ingresar a otros ganas entre mil y mil 200 pesos. Además tiene promociones por días, por horas y zonas. Por ejemplo ir a Santa Fe, en sábado y domingo, de 10 am a 10 pm, deja tres veces más.

Desventajas: No paga recorrido para recoger el pedido. Quejas sobre bonos que se pagan de forma atrasada. No hay capacitación, ni soporte, te pide seguros a terceros. Pueden desconectarte horas, si “reincides” te mandan a “recapacitar”.

Rappi, Corremos por ti

Qué necesitas: Acceder a #RTM Rappitenderos, entrevista previa. Buscan ciclistas serviciales, desinhibidos de espíritu.

Ofrece: En cinco a seis horas, 200 pesos. Entre 10 y 20 entregas al día.

Promedio semanal 1,063 pesos, por 28 horas de trabajo, eso da 37 pesos por hora.

Bonos: A partir de los 125 viajes. Unos ganan más que otros por “como hacen las cosas”, eso puede hacer la diferencia entre tener 100 o 500 pesos de propina a la semana. Fines de semana y trabajo en la noche o en lluvia o en domingo o en feriado dejan más.

Ventajas: No  te cobran comisión, propina tuyas, ganancias diarias y bonos semanales. No solo entregas comida comida; súper, farmacia, antojos libres, no te imponen pedidos, te dan acompañamiento y ayuda. Dan capacitación sobre zonas y procesos de entregas.

Desventajas: Desembolso del propio mensajero. Favores consisten desde llevar dinero hasta pasear perro y no lo sabes hasta que ya tomaste el pedido. “Flexibilidad” supuesta, son poco comprensivos con las vacaciones o permisos de enfermedad, constante cambio de turnos. No dan seguro.

Corner Shop, el súper en tu casa

Presencia en Monterrey, Guadalajara, Puebla, Leon Querétaro, Cancún, Edomex. Alianza con Chedrahui, Superama, Cotsco, OfficeMax, Petco.

Ofrece: Hasta 20 mil al mes haciendo las compras del súper, 100 pesos por hora. Tiempo parcial, fin de semana o flexible. Te quedas con propinas y comisión por pedido.


2 comentarios
  1. Xolotl
    Xolotl says:

    Es quitarle crédito al trabajo que día a día hacen miles de bicimensajeros empleados por transnacionales. Tu artículo carece de información sólida, solo escribiste y juntaste algo que ya se sabe. No todos los bicimensajeros son crews de la Juárez o de la Roma.

    Responder

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  1. […] Artículo original de Georgina Hidalgo para Cletofilia, puedes leerlo completo aquí. […]

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