De Shibuya al Eje Central: el Abierto Mexicano de Diseño transforma el cruce más concurrido del Centro Histórico

CLETOFILIA., CDMX.- La tortuosa espera forma parte de las postales turísticas de la superpoblada Ciudad de México: a diario, 300 mil peatones salen de la calle de Madero para cruzar el Eje Central hacia la Alameda, el Palacio de Bellas Artes o el metro de las cercanías. Es el cruce más concurrido de Latinoamérica, pero este sábado –con un poco de color y algo de diseño– la cara de los hastiados peatones cambió.

Taza stop polka

De madrugada, autoridades viales y de gobierno central, voluntarios de organizaciones como Camina AC y Espacio Vital Mx, con 264 litros de pintura lograron lo que constituye un hito del Urbanismo Táctico capitalino: el primer “Cruce Latino” de la ciudad.

No es otra cosa que un scramble crossing: la detención durante 40 segundos de todo el tránsito automovilístico para dejar que los miles de peatones por minuto (podrían ser entre  1,500 a 3,000 según la hora) se muevan en diagonal y ahorren tiempo. Al igual que el famoso cruce de Shibuya en el barrio comercial y de negocios de Tokio, Japón, el Cruce Latino en Eje Central podría cambiarle la cara no solo a los peatones, sino a toda la ciudad.

Con la geometría y diseño del arquitecto Alejandro Martínez y la gestoría de Yaz Viramontes, directora de Camina, la AC del Centro de Estudios de Movilidad Peatonal AC, el colorido cruce arrojará datos valiosos sobre la movilidad peatonal del centro. ¿Cuánto tiempo se necesita para dejar pasar a la oleada de caminantes? ¿Serán suficientes los 20 segundos con los que ha comenzado el experimento? ¿Cómo se apropiarán de él los peatones? ¿Sobrevivirá a las ansias de los automovilistas?

Tendencia global

 ‘Vamos sobre hombros de gigantes’, dice Viramontes, también activista por los derechos del peatón cuando le pregunto sobre esta moda de accionar en las calles. No es nada nuevo, el #Urbanismo Táctico es una tendencia global a la que ella se adhirió a partir de su contacto con el arquitecto Michael King, quien en 2016 marcó un parteagüas en el diseño urbano mexicano con esta simple premisa: probar en la calle lo que se hacía en la oficina.

Más que un trabajo de arquitectura y diseño, se relaciona más con la antropología, hacer conteos y observaciones en el espacio público para descubrir la viabilidad de hacer cambios en favor del peatón. No ha sido fácil, al principio había una gran desconfianza ciudadana, pero “más por desinformación que por no querer la obra realmente”.

Descubrieron así que hablar previamente con los vecinos, explicándoles el proyecto y sus beneficios para la comunidad, disminuía el rechazo. Así se empezó a poner el sello mexicano en las acciones locales más sonadas de su AC, como recuperar espacios usando las cubetas y demás objetos que se colocan para apartar lugares de estacionamiento para autos, o rescatar las banquetas que la voracidad de las constructoras ‘borraron’ como si nada.

“Hay un nuevo potencial en temas de participación ciudadana y estudios peatonales que no se veían en México. Había intereses como peatón, pero no un camino para organizarnos. Ahora vamos con nuestros propios pies caminando”, celebra la diseñadora originaria de Monterrey y artífice de ‘Pasos Seguros’, una iniciativa que pretendía generar indicadores para evaluar los cruces de la ciudad, pero que debió recular porque entre las mismas autoridades no se ponían de acuerdo a quién correspondía la responsabilidad.

Con el tiempo, Camina armó un equipo multidisciplinario de psicólogos, diseñadores y arquitectos con perspectiva ciudadana para cambiar calles lo más pronto posible.

Inspirados por la Bienal de Arquitectura de Venecia, difunden un video de Activismo Urbano en tu Colonia como método al alcance de vecinos para hacer sus propias intervenciones.

Prueba piloto

Al Eje Central “ya le traían ganas” muchas personas, desde la administración local de obras, seguridad pública y desarrollo urbano hasta ong`s de defensa de derechos de peatón como ellos y arquitectos diversos. Era, según sus palabras, “un proyecto pesado” que tardó mucho tiempo en consensuarse entre todos, pero al final con el pretexto del Abierto Mexicano de Diseño #AMD2018 logró encontrarse la excusa perfecta para dejar documentado qué pasa en los 20 segundos que pararán los semáforos en beneficio del peatón.

Tlaloc no dio tregua hasta el viernes en la noche, cuando apoyados por la policía se cerraron tres carriles del Eje para permitirles pintar una trama de triángulos sobre la carpeta asfáltica (que representan la unión de la sociedad civil, el gobierno y la IP, como pilares del desarrollo de la ciudades) que funciona a manera de señalamiento y posibilita “las líneas de deseo” del peatón. Es, según sus artífices, un trazo que manda un mensaje claro: el peatón es el nuevo centro de la jerarquía de movilidad de la urbe.

Para la madrugada una foto y un largo hilo en Twitter celebraba la acción. El sábado y domingo se midieron y probaron los intervalos del ciclo semafórico de la SSP, que por el momento dura 20 segundos, pero podrían ser como el de Shibuya de 47 segundos.

Según los primeros resultados, la SSP ha observado que “en un día típico” hay ahí 6 peatones por cada 5 coches” y que esa ocurrencia peatonal se incrementa 23 por ciento en horas pico. Números claros, aforo de personas cruzando, grado de satisfacción del peatón aún no están disponibles, pues de ellos depende si se queda permanentemente el Cruce Latino y se replica en otras colonias.

Con un índice de dos muertos diarios en accidentes de tránsito, esperamos que no cueste más sangre implementar este tipo de acciones contra el imperio del auto.

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