Ciclistas del mundo quedan impresionados con el ciclismo chilango

Cletofilia.-  ¿Cómo es rodar una pequeña ciudad industrial de Alemania, o en el desierto plano de Trípoli, o en aquellas donde todo está hecho para el auto y ni siquiera hay banquetas para los peatones?  Los Alcaldes de la Bicicleta comparten sus experiencias desde la #ByciclemMAyorSummit

*

Se ve tan apacible que cuesta trabajo creer que Andreas Müeller ha recorrido al menos 30 países de Europa rodando. El alcalde de Witten, un pueblo de 100 mil habitantes al oeste de Alemania, comenzó a andar en bici desde que a los cinco años sus padres le permitieron aventurarse a la montaña más cercana, a unas cuatro horas de su hogar.

Cuando a los doce años ya pudo leer los mapas, obtuvo permiso de ir más lejos y cada vez más lejos hasta que a los quince pedaleaba 200 km diarios.

Andreas no se considera un deportista, sino un explorador que gusta del campo, entrar en contacto con la naturaleza, oler las yerbas del bosque, conocer el nombre de los árboles y todo lo que desde el auto no puedes hacer. Es una gran vida, pero hay que planearla. Y en eso, Andreas también es muy bueno.

Urbanista retirado apenas hace unos meses, Andreas pasó los últimos 28 años planeando el transporte público, las señales de tránsito y por supuesto las ciclovías, aunque en su ciudad apenas se realiza un 7 por ciento de los viajes en bicicleta. Así que no está impresionado con las aglomeraciones eternas de la CdMx, pues en su ciudad son más o menos igual.

Witten tiene el más bajo índice de ciclistas de toda Alemania y por eso intenta poner énfasis mejorar la infraestructura y conectar sus 100 kilómetros de ciclovías. También quiere promover una ley de ciclismo, como hicieron en Berlín hace un mes, así que desde su alcaldía convence a los wittenses de ejercer esa democracia directa de la que gozan para conseguir una ley de ciclismo urbano.

De lo que sí está impresionado es de las tarjetas multimodales de los chilangos. Es una idea que apuntó en su inseparable cuaderno, cree que debe adaptarse a las necesidades de su ciudad, pero es necesario integrar todos los servicios de movilidad, transporte publico, bicicletas compartidas, metro y autobús en una sola tarjeta. “Cuando les diga que funciona en México nadie dudará que puede funcionar allá”. dice.

*

 

Natheer Halawani lamenta que en la norteña ciudad de Trípoli andar en bicicleta aún sea muy difícil. Nadie tiene cultura ni respeto por el ciclista, en la segunda capital de Líbano pedalear significa que eres o muy pobre o muy rico.

Si eres pobre quieres ahorrarte el taxi, porque tampoco hay un buen sistema de transporte público; si eres rico, te compras una súper bici y te vas a la carretera a rodar. En el puerto de Trípoli, de hecho, encuentras mayormente a trabajadores pedaleando porque es gratis. Todo allá está hecho para los automóviles y los atascos son el peor taximetro, pues puedes pasar hasta una hora atorado. Su ventaja tal vez es que es una ciudad totalmente plana, no como Beirut que está llena de colinas. Entonces es más fácil usar la bici.

Así que este fotoperiodista e ingeniero treintañero se enfoca en empoderar a los ciclistas y quitarles esa idea de pobreza combinando sus dos pasiones: pedalear y fotografiar. Su proyecto Eves on Wheels (Mujeres en ruedas) causó tal conmoción hace cinco años que aún sigue capitalizando esa fama.

Cuando en Trípoli ves una chica en bicicleta dicen ¡WOW! La gente se sorprende y la miran como si fuera un extraterrestre. Así que Natheer investigó y mostró a diez chicas que pedaleaban en garages y lugares privados y unas pocas en la calle. Entonces comenzó a tomarles fotos, las subió en Facebook  y se hizo tan viral que marcó tendencia en la ciudad. Entrevistas de televisión y prensa y exhibiciones de sus fotos le trajeron miles de adeptos. Pronto empezó a reunir a gente para rodar juntos, hasta al embajador de Holanda. Fue la primera rodada en la historia de Trípoli.

Ahora Natheer trabaja con la municipalidad y el gobierno de Trípoli para hacer que los coches tengan una tenencia que los haga responsables y conseguir ciclovías. Esa es la forma más segura de lograr que más gente suba a la bici. Él mismo, tras pedalear 20 años sin problema, ha sufrido atropellamientos severos,”porque el coche no me quiso ver, ellos no acostumbran a ver”.

Tal vez implemente junto al alcalde de Beirut, Phillipe Dagher, una campaña educativa en las escuelas. Pero el problema en Líbano es más de pobreza cultural. Natheer necesita involucrar a los políticos, hacer que escuchen, pero él mismo no plantea lanzarse de candidato. Él no es de los malos, dice. Y con cierta aversión recuerda que al volverse viral algunos funcionarios celosos lo acusaron de ayudar a los sionistas y de querer enriquecerse a costa de los pobres. Ya tuvo suficiente.

*

 

Sathya Sankaran, el alcalde de Bangalore está impresionado de descubrir la vasta cultura de comida callejera de los mexicanos. Se siente como en casa y ha estado probando de todo, claro que sin carne. Sin tapujos me confía que México es la India rica.

¿En serio? Para él, Chilangolandia se parece a los vecindarios ricos de la India y aunque tiene mucha influencia de los norteamericanos y muchas motos y carros, le falta algo que pulula en las calles indias: los rikshaws, los triciclos motorizados o jalados por humanos que fueron prohibidos hace poco por ‘el sufrimiento’ animal y humano que causaban.

Sathya quiere traerlos de regreso pero para usarlos con bicicletas y reducir la contaminación. Ahora hasta pueden ser eléctricos y colocarlos afuera del metro de Bangalore. Está seguro que el imperio del auto está llegando a su fin y que todos los medios de transporte que existían en su país, desde la novedosa bicicleta hasta el de elefantes, volverán a ser populares.

Tras la apertura en 2001 el motor se adueñó de las calles. Toda la riqueza india provino de crear infraestructura para los autos. Pero ése es un problema que tiene solo 13 años, así que podemos volver atrás. Si te acostumbras a algo por mucho tiempo es más difícil que lo dejes, piensa, así que como los autos indios solo tienen 13 años en el trono es factible deshacerse de ellos.

A Sathya le gusta pensar el vaso medio lleno. Por lo mismo celebra la llegada de las apps chinas Mobike a su ciudad, mismas que apenas hace una semana obtuvieron el permiso para instalarse con tres mil bicicletas de prueba, que luego las aumentarán a seis mil. India es tech y se cree que si funciona en China funcionará en India, así que escogieron muy bien ciertas zonas para arrancar con esas apps.

Pero él, apenas con cuatro meses como alcalde, ha logrado con otras herramientas un éxito singular: llevó su programa Pedalear al Trabajo con los IT´s, los geeks que trabajan en el Silicon Valey de Bangalore, y a través de la app Strava y Cycleto.work registra los trayectos y las compañías que se adhieren. Actualemente ha convencido a 60 compañías y tiene compitiendo a más de 200 personas que  para el final de octubre podrían llegar a  500 y en un año se propone elevarlas a 100 mil.

Con sus 10 millones de habitantes, Bangalore es una ciudad que no ha tenido buena ingeniería de caminos. No hay banquetas porque los políticos piensan que el auto les dará empleos. Es una cosa compleja, el gobierno local de Karnakata (Bangalore es la capital) obtiene ganancias por registrar vehículos y propiedades. Según el ingreso es el impuesto, así que si quieren es ganar más, aumentan las medidas de la propiedad y de la calle para que quepan más autos y más casas.  Allí los incentivos económicos están alineados con el motor y la propiedad.

Pero Sathya, que vivió en Estocolmo y Copenhagen mira cómo un país pobre puede salir adelante promoviendo la bicicleta. En México se ha dado cuenta de que el problema de falta de banquetas indias puede mejorarse con…¡más puestos de garnachas! Curiosos los caminos del pedal, ¿no creen?

*

 

Juventino Quiroz está feliz de haber ido a las luchas, consiguió que el mismísimo Carístico le grabara un saludo a Panamá y lo presume como un trofeo máscara contra cabellera. El bicialcalde de Panamá y artífice del Paseo Nocturno más concurrido de la capital, aún considera todo un desafío las calles de su ciudad. Los autos juran que la calle es de ellos y hasta te lo gritan a diario, pero Juventino fue uno de los primeros bicimensajeros de la ciudad y sus piernas la clave del éxito rotundo de Quick Photo, la casa fotográfica que entregaba revelados en media hora, todo un logro en los ochenta.

Hace seis años que Juventino se unió al Movimiento de Ciclistas en las Calles de Panamá y a fuerza de paseos masivos y mucha gestión ha logrado sacar a las calles a miles de panameños, tímidos y reacios a usar la bicicleta. Y aunque le gusta la velocidad y de joven pudo ser campeón de BMX, prefiere acercarse sin presunciones, siempre a la velocidad del más lento, sin apresurar a sus rodantes pues la clave es que rueden sin pensar que necesitan tener gran condición física o una bicicleta cara.  Con los años, muchos grupos de ciclistas que socializaban en el paseo nocturno han creado sus propios paseos, pero siempre hay gente nueva. La pasión bicicletera está tomando la jungla de asfalto panameña.

Las cosas han cambiado, dice Juventino. Tres alcaldes han pasado y dejado tres ciclovías inconexas, como  la llamada Ciclovía de Panamá, pero Juventino quiere más. Es un buen signo de los tiempos que el dichoso alcalde José Blandón, de buenas intenciones ciclistas pero con poco tiempo en su agenda, se haya postulado para la presidencia.

Pero uno nunca sabe, personalmente tiene pocas expectativas de que logre una agenda de movilidad sostenible porque para empezar los panameños de a pie les cuesta entender el concepto. El peatón piensa que lo que tiene es lo que merece y el auto también, hay un índice escandaloso de 42 por ciento de muertes de peatones en accidentes de tránsito, el doble del promedio latinoamericano. Es una peligrosa realidad.

0 comentarios

Escribe tu comentario

¿Quieres unirte a la conversación?
Agradecemos tu participación.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *